“Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho”. Salmos 115:3.

Quizá tengas muchas preguntas sobre lo que hoy te está tocando vivir. Y es que tu matrimonio aparentemente se está destruyendo poco a poco y no entiendes el por qué.

A lo mejor llevas mucho tiempo buscando un empleo y hasta hoy no has encontrado y le preguntas a Dios del por qué no te permite obtener ese empleo por el que tanto has orado.

Quizá te acabas de enterar de que una enfermedad se ha apoderado de tu cuerpo o que alguien que conoces y que sabes que es fiel a Dios hoy está sufriendo una enfermedad que humanamente es incurable y te preguntas una y otra vez del por qué Dios lo ha permitido.

Quizá una persona que amabas acaba de morir de una forma de la cual nunca pensaste que ocurría, dicho suceso ha venido a cambiar tu vida y en medio del desconsuelo le preguntas a Dios insistentemente del por qué tenía que ser así.

A lo mejor económicamente estás pasando momentos muy duros, examinas tu vida y te das cuenta que has tratado de hacer la voluntad de Dios pero que, sin embargo, tu economía no mejora y también le preguntas a Dios del por qué no te ayuda a salir de ese estado que solo te causa desesperación.

Quizá estás pasando una crisis en tu vida en cualquier otra área y eso te ha llevado a caer en un estado de depresión, has perdido el sueño, la paz, el descanso, sientes que todo se va acumulando en tu vida y como una bomba de tiempo sientes que en cualquier momento explotaras porque ya no puedes más.

Tratar de entender todo lo que podemos estar viviendo mientras nos encontramos como protagonistas de la crisis es casi imposible. Y es que hay cosas que no tienen una respuesta en tiempo real, sino que serán comprendidas con el pasar del tiempo.

¿Cómo poder entender todo lo que pueda estar pasando y que desde nuestro punto de vista no es justo?, si, y digo “no es justo” porque al parecer nosotros tratamos de etiquetar todo entre lo que sí es justo que pase y lo que no es justo que pase.

Si un asesino muere consideramos justo que muera, pero si una persona que ama a Dios muere consideramos que es injusto.

Oramos: Padre soberano, omnipotente, tuya es la decisión sobre mi vida y todo lo que me rodea, entiendo que tú y nadie más que Tú tienes el poder y la sabiduría para hacer como te plazca, amén.

¿Quién puede desafiar a Dios y esperar salir victorioso? Su sabiduría es muy profunda, y su poder es muy grande. Dios es Perfecto y sus propósitos para nuestra vida también lo son.

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