“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús”. Apocalipsis 22:20.

El Señor nos prometió que “vengo pronto”. Dar la bienvenida a la segunda venida de Jesucristo es la mayor esperanza de todo creyente en el Señor.

Hemos visto la desolación de las iglesias en los últimos días, y desastres surgiendo por todo el mundo. Las profecías de la segunda venida de Jesucristo básicamente se han cumplido.

¿Cómo deberían las vírgenes sabias acoger al Señor? El Señor dijo: “Y a la media noche fue oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid a recibirle”. “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.

Así que sólo las vírgenes sabias pueden escuchar la voz de Dios, darle la bienvenida, y ser arrebatados ante Dios y asistir a la cena de las bodas del Cordero con el Señor. Ahora el Señor llama a nuestras puertas, ¿Cómo debemos reconocer la voz de Dios y buscar las huellas de Dios?

Las palabras de Dios dicen: “Ya que estamos buscando las huellas de Dios, debemos buscar la voluntad de Dios, las palabras de Dios, las declaraciones de Dios, porque donde están las nuevas palabras de Dios, ahí está la voz de Dios, y donde están las huellas de Dios, ahí están los hechos de Dios.

Donde está la expresión de Dios, ahí está la aparición de Dios, y donde está la aparición de Dios, ahí existe la verdad, el camino y la vida”.

Oramos: Señor no dejes de amonestar mi vida, que siempre me mantengas despierto con los sacudones de la vida, Señor ven, amén.

El que está preparado para aquel día, tiene una visión firme y determinada, que aquel día no te halle durmiendo.

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