Días atrás se estrenó en Netflix la serie “El Reino”, un thriller que combina política y religión. Tiene 8 capítulos y un gran elenco: Chino Darin, Nancy Duplaa, Joaquin Furriel, Peter Lanzani, Mercedes Moran y Diego Peretti.

Aclamada por la crítica, la obra fotográfica al parecer no le cayó bien a un sector del credo evangélico donde algunos de sus líderes religiosos salieron al cruceebn las redes sociales para aclarar cómo es la realidad que viven los evangélicos en la Argentina.

Uno de ellos, Osvaldo Carnival, publicó en su cuenta de Facebook:

“El Reino” es una superproducción de Netflix, una ficción al estilo “La Casa de Papel” o “Breaking Bad”. No es un documental, no explica algo que pasó. Lo que allí sucede no es real.

Esta serie es interpretada por grandes actores y da trabajo a cientos de familias argentinas pero nada tiene que ver con lo que sucede en una iglesia evangélica o con el trabajo que realizan miles de pastores y pastoras en toda Argentina. Lo que se cuenta allí no tiene semejanza con la realidad que vivimos en nuestras iglesias, son escenas novelescas, sin correlato con la realidad, son fantasías. Cuentan historias que no son verdad, hay personajes creados por la imaginación de un director y de una guionista. Cuenta la historia de una trama de poder que nada tiene que ver con lo que sucede en nuestras congregaciones.

En Argentina el 80% de las iglesias no tienen más de 200 miembros, son pequeñas comunidades de fe. Como evangélicos acompañamos a todos los que están sufriendo y pasándola mal, acompañamos a las viudas, a los huérfanos y a los inmigrantes. Nuestro rol es servir al prójimo, a través de un plato de comida caliente en invierno, cuidando a los enfermos, acompañando a quien se encuentra en soledad o depresión. Cuidando a quienes sufren de adicciones, sosteniendo a sus familiares en ese tiempo de prueba. Dando misericordia y piedad a quienes están privados de la libertad o pidiendo justicia por quienes han sufrido acoso o violencia.

En nuestro país no quedan dudas que como iglesia evangélica, somos una mano amiga en tiempos difíciles, somos quienes prestamos el oído ante una sociedad en crisis.

Somos personas de fe, que creen en la verdad y hacemos práctico nuestro compromiso con la comunidad. Tenemos ideas claras y definidas desde hace muchos años, nos guía la esperanza, la fe, el amor al prójimo, el respeto y los valores en primer plano. Somos personas que anunciamos buenas noticias.”

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