La doble moral espíritual consiste; cuándo una persona en la iglesia sirve fervientemente al Señor solo recibe críticas: “ya se siente mucho”, “ya no hay humildad”, “yo lo hubiera hecho mejor”, “lo hace para que todos lo miren” y miles de murmuraciones más.

Pero estoy segura que si esa persona se alejara de Dios la misma gente diría: “pobrecito, hay que orar por él” o “Dios le usaba mucho”.

No esperemos que alguien caiga para darle ánimo, el servicio a Dios no es competencia, día a día nos esforzamos por agradarle solo a Dios.

Ya hay bastantes luchas espirituales, no seamos una más para nuestros hermanos.

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