“Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho”. Marcos 14:6.

Nuestro Señor escoge este precioso incidente y nos muestra su auténtico valor. Él dice cinco cosas sobre lo considera como un acto de auténtico valor.

Jesús dice: “Ha hecho algo hermoso por mí”. La belleza de esto tiene que ver con la misma extravagancia.

Esta mujer no se guardó nada del costoso ungüento, sino que rompió el frasco y derramó toda la cantidad sobre Él. Judas, con su mente práctica como un ordenador, calculó que su valor debía de ser de unos trescientos denarios.

Un denario era el salario de un día de un obrero, de modo que el salario de trescientos días sería una cantidad enorme. En opinión de Judas, esta mujer había derrochado una enorme cantidad de dinero al derramar el ungüento sobre Jesús.

Jesús dijo que lo que ella había hecho había sido muy oportuno. “Era algo que solo en este momento podía hacerse. Siempre que querés hacer el bien a los pobres, podés hacerlo, porque siempre se encuentran alrededor”.

Nuestro Señor dice: “Ella ha ungido mi cuerpo de antemano para ser enterrado”. Lo que ella hizo es algo que merece ser recordado, pues fue memorable.

Jesús dijo: “La historia de este precioso acto se contará en recuerdo de ella por todo el mundo, dondequiera que sea predicado el evangelio”. Aquí estamos hoy, dos mil años después, cumpliendo esta palabra misma, contando de nuevo lo que hizo María de Betania cuando ungió la cabeza y los pies de nuestro Señor.

Oramos: Padre, ayúdame a entender que María de Betania está siendo un ejemplo de un más grande sacrificio. Permite que este acto de su amor conmueva a mi corazón y me fortalezca todos los días de mi vida. En el nombre de Jesús, amén.

El Señor Jesucristo ha enseñado y dado ejemplos del amor extravagante, oportuno y abnegado. ¿Qué impresión causará cuando le permitamos a Él amar a otras personas por medio de nosotros?

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