“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Filipenses 4:8.

Perdemos gran parte de nuestra vida y nuestro propósito, escuchando y tratando de hacer, muchas veces de manera inconsciente, lo que los demás dicen y no lo que Dios quiere para nuestra vida. Como consecuencia de esto vivimos presionados, intranquilos y muchas veces hasta frustrados; lo cual es un engaño, ¡Un total engaño!, y una distracción del maligno para que dejemos de pensar en lo que verdaderamente importa, aquello que da felicidad y vida en abundancia: la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.

Debemos centrar nuestra vida en agradar a Dios, en hacer todo por y para Él, de esta manera no sólo sentiremos sino que estaremos seguros de que estamos pensando y actuando correctamente, que no se nos están colocando ideas falsas en nuestra mente, que no estamos a la deriva de lo que diga la sociedad y que por ende podemos estar tranquilos, seguros, confiados y en paz en los brazos del Señor, haciendo su voluntad, caminando de su mano, por lo tanto, todo lo que venga para nosotros a corto, mediano o largo plazo nos ayudará a bien.

Así que, hermanos, debemos estar atentos en todo tiempo a lo que Dios dice para nuestra vida y no al “qué dirán”, orando sin cesar para estar seguros y que el enemigo no tenga ni la más mínima manera de influenciarnos con sus mentiras y engaños.

Oramos: Padre bueno, ayúdame a enfocar mi vida y a centrar todo mi ser en agradarte a ti, y en pensar todo lo cierto, todo lo justo, todo lo bueno, todo lo amable y todo lo honesto, que así sea por el poderoso nombre de tu amado Hijo Jesús, Amén.

Cuando caminas con Dios tendrás total paz en tu corazón para vivir en Dios y no por lo que dirán la gente.

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