“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos”. Salmos 19:12.

Los errores son las materias del curso de madurez en la escuela de Dios. La ciencia utiliza el sistema de prueba y error, el hombre prueba y el dolor del error le demuestra que no es aquello que creyó.

Por error se han descubiertos muchos principios que fueron la base para grandes adelantos, por error muchas personas fueron aniquiladas. El error siempre es un factor de riesgo, pero muchos están conscientes que lo que emprenden es un error y como tal su fin puede ser catastrófico.

Quién puede reconocer su error y arrepentirse, pedir perdón y volver la cara a Dios, porque el error siempre es un camino equivocado que lleva a lo desconocido. Aquellos que caminan por las sendas de Dios, marcadas en la Biblia saben que pueden tropezar, pero se levantarán, pueden flaquear y Dios estabilizará sus rodillas.

En el error no hay quién te tienda una mano, es un camino solitario, aunque esté abarrotado de gente, cada uno está en lo suyo. La luz y la sombra son dos ámbitos diferentes, la luz es energía, la sombra carece de todo, el error es la sombra, la verdad es la luz que nunca se difuma. El que mira a Dios será alumbrado, recibirá bienes y no males, siempre la misericordia es el fundamento del Altísimo que con amor y bondad extiende su mano para socorrer.

Oramos: Padre bueno eres tú, sostienes la vida de cada siervo, y velas por los que son tuyos. En tanto que estoy en esta vida, te serviré y los errores los entenderé que son oportunidades para madurar, amén.

Todo error produce tristeza, acerca al fracaso y hasta cambia el semblante. Pronto está Jesucristo para indicar el lado positivo del error, para que se produzca una avalancha de amor, perdón y restauración y sentirás que fue aprobada una etapa de la vida.

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