“Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”. Romanos 5:17.

Cuando reinamos en vida, no se trata de un reinado como el de los reyes de la tierra, donde unos toman autoridad sobre otros, sino que se trata de un reino donde somos servidores de Cristo y donde reinamos sobre el pecado.

Reinar en vida es en servicio a Cristo, en contraste de los reinos humanos, se trata de que el mayor debe comportarse como el menor, y el que manda como el que sirve, porque si Cristo siendo el más grande, el Rey de Reyes, se rebajó a lo sumo, tomando forma de siervo, siendo semejantes a los hombres, vino a servir y no a ser servido, como lo confirma su Palabra: “Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

Y debido a que recibimos por medio de la fe en Él, abundancia de la gracia y del don de la justicia, se trata de que reinamos ahora sobre el pecado, adicciones y todas las formas de mal. Qué precioso don y qué regalo tan maravilloso podemos disfrutar ahora, para no ser esclavos del pecado, de adicciones, de cualquier mal; esta es la vida abundante que Cristo nos prometió para que el ladrón no nos robe, mate o destruya con sus mentiras.

Oramos: Señor, por tu don maravilloso de justicia y gracia en Cristo Jesús, quiero vivir ahora en la victoria y libertad que Cristo me dio, libre de pecados y vicios, solo dependiendo de tu amor y de la llenura de tu Espíritu. Amén.

Teniendo esta abundancia de gracia y este don de justicia, podemos disfrutar de este regalo, sirviendo a los demás y viviendo libres del pecado.

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