“Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”.

Judas 1:3

No es posible entrar al agua y no mojarse, así como tampoco es posible entrar en la gracia y no ser santo. Fuimos salvados por gracia mediante la fe en Cristo. Y esta gracia nos santifica, porque no se trata de nosotros, de nuestras obras o nuestra propia justicia, sino de lo que Cristo hizo cuando ofreció su vida por nuestros pecados.

Entonces cuando quitamos la gracia, como explica el versículo de hoy o la trasponemos lo que se produce es el libertinaje. En pocas palabras, entre más legalista soy, más soy llevado al pecado. Por este conocimiento y esta revelación, a Pablo lo acusaron de que cuando hablaba de gracia, estaba impulsando al pecado o al libertinaje por esto realiza la pregunta: ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?

Y explica que aquel que ha entrado en la gracia, ha sido liberado porque ha sido sepultado juntamente con Cristo para muerte por el bautismo, y que, al contrario de la acusación de libertinaje, ya no se practica el pecado por que: “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”.

Entonces, el evangelio no se trata de esforzarnos por cumplir la ley y por ser santos haciendo esfuerzos humanos, o por tener mejor desempeño que otros, sino que nuestro esfuerzo debe ser enfocado a luchar ardientemente por la fe, aceptando, defendiendo y enseñando la fe bíblica, que se centra en la justificación por la fe y nos revela la noticia de que fuimos hechos inocentes o justos ante los ojos de Dios, lo cual se logra de principio a fin por medio de la fe en Jesucristo.

Esto lo debemos tener claro, porque en el presente hay mucha confusión sobre este asunto, y ha llevado a millones de personas a practicar una religión que en nada se diferencia de las religiones basadas en obras muertas que practica el mundo.

Oramos: Señor, cuánto amor y cuán maravilloso regalo nos has dado en tu hijo Jesús, para que ahora lo disfrutemos y vivamos cada día revestidos de la santidad que nos diste en la cruz. Como hijo de Dios, sin mancha ni mentira, que mi vida sea un reflejo de todo el amor, la gracia y la santidad que por la fe en Cristo Jesús, me diste Padre amado. Amén. Hermanos si creemos correctamente, entonces vivimos correctamente, si nos fue dado el Espíritu por el oír con fe, y comenzamos con él, no terminemos en la carne.

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