“El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”. Salmos 40:8.

Si hacer la voluntad de Dios es el mejor camino, agradable y perfecto que podamos tomar, que implica un cambio o transformación de nuestro pensamiento, ¿cómo debemos ejecutar su voluntad diariamente?

Podemos reflexionar preguntándonos si la decisión que voy a tomar o lo que voy a hacer hoy concuerda o coincide con la Palabra de Dios, o si está en armonía con el principio enseñado en su Palabra. También puedo evaluar si lo que voy a hacer es producto de una decisión sabia, pensando en las consecuencias, toda decisión las trae; por ejemplo si nos quedamos en casa en una mañana de domingo en vez de ir a adorar a Dios a la iglesia, vamos en contravía de la voluntad de Dios porque Él nos ha enseñado a congregarnos y adorarlo juntos en armonía, porque esto es bueno y agradable para Dios y es por lo tanto su voluntad.

Solo en casos realmente excepcionales podremos no seguir este principio, pero desde que las cosas dependan de nosotros, la responsabilidad está en nuestras manos. Así mismo, para cada actividad del día, podemos buscar un principio bíblico que evalúe lo que estamos a punto de hacer, por tanto es importante, antes de actuar, parar un momento a orar y a pensar si lo que haremos es agradable o no a los ojos de Dios.

Oramos: Señor, hoy es un día para iniciar a hacer tu voluntad, es lo que anhelo al levantarme y al acostarme, seguir tus instrucciones de vida y verdad, para que en todo me vaya bien y sea grandemente bendecido. Amén.

Piensa en lo que vas a hacer hoy y toma unos minutos para que en oración, por medio de la Palabra de Dios, examines si lo que vas a hacer está de acuerdo a la voluntad de Dios.

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