“Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? Si el SEÑOR es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a él. Pero el pueblo no le respondió ni una palabra”. 1 Reyes 18:21.

En todas las épocas, los tiempos ha habido personas que vivieron dentro de una burbuja de la indecisión, así es cuando la persona no tiene una definición con respecto a su procedencia espiritual, cuando se vive sin definiciones, con la paciencia de posponer lo que se reconoce como no importante.

Este tipo de vida es pasiva, tiempo de luchas, pruebas, locuras e insensateces por formar parte de lo rechazado por Dios, y por ende lo que está viciado e incapacitado mental y espiritualmente como para discernir entre lo bueno y malo.

Hay otra burbuja, que pertenece a los que se han decidido, vislumbraron su procedencia y despertaron en los brazos del Padre, comprendieron que son creación suya y Su paternidad los completa, se sienten seguros y realizados, aptos para llevar a la meta los desafíos que el Creador escribió en el libro sobre ellos, como resultado son varones de renombre, hábiles, competentes, que todas las cosas les ayudan a bien, dispuestos a proseguir con gozo la carrera de la vida, encontraron en Dios su identidad y en el Reino de los Cielos su hogar, para completar el esquema buscan satisfacer los estándares de la Justicia del Reino; viven con gozo y aplican la Palabra de Dios, porque es la espada, que siempre la tienen consigo en su mano derecha, desenvainada y lista para presentar batalla contra el mal.

Oramos. Dios en ti mi vida está completa, sin ti sería un indeciso, pero ahora te doy las gracias por visitarme, mimarme y darme una fuerzas parar seguir, amén.

Nunca dudes de la capacidad de Dios sobre la tuya, Él es el que te esfuerza, da fuerzas al cansado y guarda tu vida, la indecisión es un valle del hay que salir, tomar alturas para llegar a Dios..

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